La Acanthamoeba es un microorganismo, concretamente una ameba, que vive de forma natural en el agua: desde el grifo de casa hasta las piscinas (por muy cloradas que estén), pasando por los ríos, ibones y embalses de nuestra provincia.
En condiciones normales, nuestro ojo tiene defensas naturales para evitar que nos afecte. El problema surge cuando este parásito entra en contacto con una lentilla. Las lentes de contacto actúan como una especie de «red» o esponja que atrapa al microorganismo, manteniéndolo retenido contra la superficie del ojo. Si la ameba encuentra una mínima microlesión en la córnea, algo habitual por el propio roce diario de la lentilla, se asienta y comienza a devorar el tejido corneal. El resultado es la queratitis por Acanthamoeba, una infección severa que causa un dolor intenso, ojo rojo, visión borrosa, extrema sensibilidad a la luz y, en los casos más graves si no se detecta a tiempo, puede requerir un trasplante de córnea o provocar una pérdida permanente de visión.
MAL USO DE LAS LENTILLAS: LOS ERRORES MÁS COMUNES EN VACACIONES
El verano invita a relajarse, pero relajar la higiene ocular es el billete de entrada para este protozoo. Estos son los errores principales que cometemos habitualmente:
- Bañarse con lentillas: Ducharse en el camping, refrescarse en las pozas del río o bucear en la piscina con las lentes puestas es el factor de riesgo número uno.
- Limpiarlas con agua del grifo: El agua corriente no está estéril para el uso ocular. Usarla para enjuagar las lentillas o el estuche es una temeridad, ya que la ameba tolera los niveles habituales de cloro del agua corriente.
- Alargar su vida útil: Utilizar las lentillas más horas de las recomendadas o reutilizar el líquido de mantenimiento del estuche en lugar de cambiarlo por una solución limpia cada día.
EL MANUAL DEL BUEN USO: DISFRUTA DEL VERANO OSCENSE SIN RIESGOS
La prevención es la mejor medicina. Para proteger tus ojos, desde Óptica Aineto Mata te recomendamos seguir a rajatabla estas pautas:
- Pásate a las lentillas diarias en verano: Son la mejor opción para las vacaciones. Las usas para pasar el día y, al llegar la noche, se tiran a la basura. Así eliminas por completo el riesgo de acumular patógenos en el estuche.
- Usa gafas de natación graduadas o estancas: Si es absolutamente imprescindible que nades con lentillas (siempre bajo tu responsabilidad), ponte unas gafas de buceo o natación que sellen perfectamente la zona para que el agua no toque tus ojos. Al salir del agua, quítatelas de inmediato.
- Higiene estricta: Lávate y sécate muy bien las manos con una toalla limpia antes de tocar tus lentes de contacto. Usa siempre soluciones de mantenimiento específicas (nunca saliva ni agua).
Si este verano notas el ojo rojo, dolor persistente o sensación de tener arenilla que no desaparece al quitarte la lentilla, no lo dejes pasar. Acude rápidamente a visitarnos a Óptica Aineto Mata en Monzón o consulta con un médico. Disfrutar del verano con total seguridad visual está en tus manos.


