Llega un momento, normalmente a partir de los 45 años, en el que leer el menú de un restaurante o mirar un mensaje en el móvil se convierte en un reto. Es la presbicia o vista cansada, una evolución natural de nuestra visión que a muchos nos pilla en plena actividad laboral y familiar.
En Aineto Mata, sabemos que para los padres y madres de Monzón, el día a día no se detiene. Por eso, las lentillas progresivas (o multifocales) han pasado de ser una alternativa desconocida a convertirse en la opción favorita de quienes quieren seguir con su ritmo de vida sin depender de unas gafas de cerca.
Pero, ¿son para todo el mundo? Analizamos sus pros y contras para ayudarte a decidir.
¿Cómo funcionan las lentillas progresivas?
A diferencia de las gafas progresivas, donde tienes que mirar por la parte inferior del cristal para ver de cerca, las lentillas progresivas utilizan un diseño de visión simultánea. Tu cerebro recibe información de lejos, distancia intermedia y cerca al mismo tiempo, y aprende rápidamente a seleccionar la imagen enfocada según lo que necesites ver en cada momento.
Ventajas de las lentillas progresivas: Libertad y comodidad
- Adiós a las gafas de «quitar y poner»: Es la ventaja número uno. Puedes ir a la compra, trabajar con el ordenador y leer una etiqueta sin tener que buscar las gafas de lectura por toda la casa.
- Ideales para una vida activa: Si te gusta salir a caminar por los alrededores de Monzón, ir al gimnasio o simplemente jugar con tus hijos o nietos, las lentillas te ofrecen un campo de visión total sin monturas que se deslicen o se empañen.
- Visión natural en todas las distancias: Cubren perfectamente la distancia intermedia, fundamental hoy en día para el uso de tablets y ordenadores en el trabajo o en casa.
- Estética: Te permiten mantener tu imagen de siempre, sin que las gafas de lectura delaten el paso del tiempo.
Inconvenientes y puntos a tener en cuenta
Como profesionales, en Aineto Mata nos gusta la transparencia. Las lentillas progresivas son una maravilla tecnológica, pero tienen sus particularidades:
- Periodo de adaptación: No es pulsar un interruptor. El cerebro necesita entre una y dos semanas para acostumbrarse a procesar las imágenes de forma simultánea. ¡La paciencia es clave!
- Exigencia visual en baja luz: Al conducir de noche o en lugares con poca iluminación, la nitidez puede ser ligeramente inferior a la de una gafa. Es algo que evaluamos siempre en gabinete según tus hábitos.
- Sequedad ocular: Con la edad, el ojo tiende a estar más seco. Por eso, en nuestra óptica solo trabajamos con materiales de última generación (como el hidrogel de silicona) que mantienen la hidratación durante todo el día.
El consejo de Aineto Mata: La clave está en la adaptación
No existen dos ojos iguales, y en la presbicia esto es aún más importante. Para que unas lentillas progresivas funcionen, hace falta un estudio personalizado donde midamos no solo tu graduación, sino también tu calidad de lágrima y tu estilo de vida.
En nuestra óptica en Monzón, te acompañamos en todo el proceso de adaptación para que recuperes esa libertad visual que echabas de menos.
Enlaces de interés para tu salud visual:
- ¿Qué es la presbicia o vista cansada?
- Consejos para el cuidado de tus lentillas (Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas)
¿Te gustaría que revisáramos si tus ojos son aptos para empezar la adaptación esta misma semana?
Solo tienes que pasarte por la óptica o consultarnos directamente.


